4- Aprender a relacionarte bien con los demás

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Las relaciones con las demás personas ocupan un lugar muy importante en el desarrollo de la autoestima. Las relaciones sociales pueden influir positiva o negativamente en la percepción que cada uno tenemos sobre nosotros mismos.

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Las relaciones con las demás personas ocupan un lugar muy importante en el desarrollo de la autoestima. Las relaciones sociales pueden influir positiva o negativamente en la percepción que cada uno tenemos sobre nosotros mismos. Si uno tiene tendencia a tener una baja autoestima, es importante que tome ciertas precauciones cuando se relaciona con los demás.

Las relaciones con las demás personas se basan en que en estas relaciones, debemos sentirnos bien y disfrutar de la relación. A menudo, muchas de las personas que tienen una baja autoestima están buscando constantemente la aceptación de las demás personas y a menudo terminan involucrándose en relaciones de pareja, de amistad o profesionales, complicadas y tormentosas, que solo mantienen por miedo a la soledad y al temor a ser rechazadas.

 
A continuación dejamos algunos consejos para que sepas manejar tus relaciones sociales lo mejor posible y para que estas relaciones te ayuden a subir tu Autoestima.

Una relación entre dos o más personas debe ser agradable y beneficiosa para todos los miembros del grupo. Si te sientes oprimido, o sientes que das mucho más de lo que recibes, probablemente el miedo al rechazo sea lo que te lleve a actuar de esta forma y estando siempre dispuesto a todo, mientras que no recibes lo mismo a cambio. Si pretendes subir tu autoestima, debes evitar el miedo al rechazo. Para esto, lo mejor es que mantengas buenas relaciones con personas que te aprecien como eres y que correspondan a tu cariño y afecto. Si las cosas no funcionan como crees que deberían, lo mejor es tratar de conversar. Si las cosas continúan igual, puede que la relación no sea el tipo de relación que más te conviene.
 

En una relación de pareja, muchas personas se dejan maltratar física y psicológica mente por miedo a imponerse o a quedarse solas. Nadie tiene derecho a maltratarnos y hacernos daño. Es importante hacernos valer y alejarnos de este tipo de relaciones. Es mejor quedarse solo que mantener una relación con alguien que nos puede hacer daño y bajar nuestra autoestima. Además, cuando nos hacemos valer nosotros mismos, los demás nos respetaran más y seguramente dejarán de maltratarnos y de hacernos sufrir.
Si deseas subir tu autoestima, no esperes que los demás te quieran y te acepten para quererte tú mismo. Es importante saber convivir con uno mismo y aceptarse, aun antes que los demás. De esta forma, podrás subir tu autoestima.

 

Intenta relacionarte con personas que te valoren como eres y no con personas que quieran cambiarte constantemente o que se burlen de cómo eres. Si tu forma de pensar o de ser no coincide con la de tus compañeros de estudio o de trabajo, intenta busca gente con la que puedas sentirte más cómodo en lugar de cambiar tu forma de ser solo para agradar a los demás.

 
Siguiendo estos consejos, conseguirás subir tu autoestima y ser una persona más feliz.Las personas que se llevan bien con los demás tienen buenas habilidades para la convivencia. Estas habilidades se desarrollan cuando las personas se relacionan unas con otras, aprenden cómo son ellas mismas y toman en cuenta los sentimientos de los demás. Es importante para todos saber convivir con cualquier grupo —sea una familia, un grupo de amigos o incluso los compañeros de curso en la escuela. Cuando aprenden desde pequeños a convivir con los demás, los niños hacen amigos y se relacionan mejor con otras personas. Es importante que los niños que son sordos o que no oyen bien aprendan a convivir. Su habilidad para llevarse con los demás les ayudará a estar menos aislados. Al igual que los niños oyentes, los niños sordos tendrán que desarrollar habilidades para la convivencia observando a las personas a su alrededor y relacionándose con ellas. Eso les ayudará a aprender diferentes cosas, como por ejemplo, tratar con respeto a las personas mayores, pedir permiso para usar las cosas que les pertenecen a otras personas y esperar su turno para participar en una actividad. No basta tener buenos modales para lograr una buena convivencia. Las personas que saben convivir con los demás, saben: dar y recibir atención, afecto o ayuda ,expresar sus necesidades, sus sentimientos y sus derechos de una manera aceptable. comunicarse eficazmente.

El miedo a la evaluación negativa de los demás es algo muy común en nuestra sociedad y que nos ocurre a todos, en mayor o menor medida. Quién no ha experimentado alguna vez miedo a hablar en público, a iniciar una conversación con alguien con quien no tenemos demasiada confianza, o miedo a hablar con personas que tienen alguna autoridad sobre nosotros.

El problema aparece cuando, por culpa de este miedo, tal y como describes, te bloqueas y evitas las situaciones sociales, como por ejemplo, las intervenciones en clase. Esto termina limitándote la vida, incrementando cada vez más la ansiedad y deteriorando la calidad de las relaciones sociales, o llegando incluso a afectarte en otras áreas de tu vida, como la salud física.

Un buen entrenamiento en habilidades sociales, el análisis exhaustivo y puesta a prueba de los pensamientos disfuncionales que te invaden en dichas situaciones, y un buen entrenamiento en ejercicios de relajación deberían ser suficientes para ayudarte a exponerte a las situaciones-problema. Cuanto antes comiences a trabajar en este aspecto, y antes re-aprendas a desenvolverte en las situaciones sociales, más sencillo te resultará, pues es bien cierto que la ansiedad tiende a crecer y generalizarse.

 

 

Cómo relacionarse con las personas

Son muchas las personas que tienen enormes problemas de sociabilidad pero no solo relacionadas con la timidez sino porque a causa de esta o simplemente de su inexperiencia no saben relacionarse con las personas para llevar correctas relaciones sociales y personales.

El otro día tuve una larga conversación con un amigo con muchos problemas de sociabilidad porque no sabía como relacionarse con las personas. El principal problema de muchos es que se toman las cosas demasiado personales o buscan que las personas sean perfectas en todos los sentidos, cualquier cosa que ocurra y no sea de su agrado lo consideran un ataque personal.

Esta fórmula es la fórmula perfecta para quedarse solo y aislado y si estás aquí leyendo como relacionarse con las personas es porque quieres solventar eso. Todo comportamiento negativo que te ha generado perdida de amistades es comportamiento que debes suprimir.

 

No solo busques virtudes, acepta los defectos de las personas

 

A lo largo de mi vida, he entendido por experiencia propia que los seres humanos tienen muchos fallos y que hay que aceptarlos. Leer un libro religioso no te convierte en mejor persona que nadie, mucho menos, cuando saliendo de la iglesia haces la puñeta a alguien, perjudicas a alguien, estafas, dejas tirado a alguien…

Alguien hace algo mal, se confiesa, va la iglesia y da una monedita al cepillo de la iglesia y ya se cree que es una magnífica persona mientras sin contemplación despide a empleados a costa de más beneficio que solo hace que sumar dinero en el banco, dinero que nunca usará y que podría ir a familias que lo necesitan.

Para exigir a los demás perfección tú deberías ser perfecto y, seguramente, habrás huido muchas veces del típico chico o chica que (a comisión) busca socios para una ONG. No eres perfecto y no puedes exigir perfección, sé que piensas que el mundo es cruel y la gente es mala, pero desgraciadamente vivimos en un mundo dónde la gente es buena, pero también mala y cruel y debes aprender a manejarles y a vivir en este mundo que nos ha tocado. Siendo la mejor persona posible pero aprendiendo que, por pasarte de bueno, también te pueden dar tortazos.

Pero eso no significa, ni mucho menos, que debas aislarte. Quizás tendrías parte de razón siguiendo con una vida totalmente aislada, pero vivirás el resto de tu vida triste, solo, infeliz y con constantes depresiones. En este punto debes ser fuerte, listo y aprender el arte de como relacionarse con personas.

Esto se basa en que debes aceptar los defectos de las personas y convivir con ellos y explotar las virtudes de cada persona. Si sabes qué con una persona es imposible hablar de política porque terminaréis peleándoos simplemente no toques ese tema. Los seres humanos no son seres perfectos a los que tienes que convencer ni te tienen que satisfacer las 24 horas, todos tienen sus defectos.
Quizás tienes un amigo con el que te llevas genial, lo pasáis bien pero, desgraciadamente con ideas políticas es radical y eso crea confrontaciones. Simplemente disfruta su parte buena y obvia la mala.

Tampoco debes dejar de hablarle a cada amigo que no se presenta a las citas. Cuando es ocurre normalmente son personas de poco fiar, de poca confianza y existen técnicas y métodos para “educar” a estas personas y hacer que hagan lo que tú quieras, tal como enseñamos en nuestro: Curso de sociabilidad online. Por ejemplo, una norma básica es no confiar en estas personas a la hora de hacer planes porque son personas que, sin pestañear, los anulan o cambian 5 minutos antes.

Así que no cuentes con ellos con seriedad, ten siempre un plan alternativo. También es importante que te hagas respetar por este tipo de personas y te vean con mucho valor para que así no te dejen plantado.

Como relacionarse con las personas se basa en ser adaptable, muy tolerante y saber perdonar, siempre y cuando no sean cosas excesivas. Si un amigo tuyo es autodestructivo y te amarga la vida o es muy mala persona, entonces si, estás en todo tu derecho de dejar de hablarle y tener esa persona fuera de tu vida, pero al menos que sea algo radical no tienes excusa para aprender a manejar a las personas y sacar su lado positivo, desechando lo negativo.

¿Tienes que dejarte de hablar con alguien simplemente por qué un día se le cruzaron los cables y no vino a buscarte cuando habíais quedado para ir al cine? ¿O dejar de hablarte con tu amigo solo por qué opina diferente que tú en un tema?

No, si quieres saber el como relacionarse con personas deberás ser adaptable, moldeable y tolerante, los seres humanos no son una barra de hielo, sino que se mueven , interactúan, cambian y actúan. No puedes esperar que todos sean como a ti te gusta a parte de que tú eres también humano. Eres poco objetivo a la hora de juzgarte a ti mismo y estoy seguro que cometes muchos y montones de fallos pero los ignoras o no les das importancia.

Es curioso que lo que exiges a los demás a ti te lo pasas por alto, ¿Realmente curioso verdad? Pues no debe ser así, debes aprender a mirarte al espejo y ver que no eres tan maravilloso como piensas. Tu actitud no siempre ha sido correcta y si te paras a pensar y meditar te darás cuenta de que has cometido muchos fallos que, si tú te relacionaras contigo mismo también habrías dejado de hablarte o te hubieras enfadado.

Esto debe hacerte ver que, efectivamente, como relacionarse con las personas se basa en aprovechar lo mejor, aceptar lo malo y convivir con ello. Saber manejar a las personas e interactuar con ellas. Aprender que puedes esperar de una persona y que no, que personas te apoyarán en algo y cuáles huirán. Hay amigos que son muy buenos para pasarlo bien y otros son mejores en momentos difíciles.

Pero que los que lo pasan bien contigo sean reacios a los momentos difíciles no significa que porque no muestran su apoyo a ti el 100% del tiempo debas desecharlos. Hay personas que son mejores en unos ámbitos que en otros, si ves que hay ciertos amigos que no te apoyan en los momentos difíciles es así de triste, hay gente así, pero siempre debes encontrar alternativas, amigos que quizás muchas veces has desechado porque no son tan divertidos pero que en cambio saben escuchar perfectamente.

Aunque suene mal una forma de ver esto es que tienes que combinar los amigos como si fueran gominolas de colores, aprovechando todas sus virtudes y, desgraciadamente conviviendo con sus defectos, pero jamás desecharles porque tienen algo o han hecho algo que no te gusta (A no ser que sean cosas graves)

¿Quién no conoce a alguien que cae bien a todo el mundo y que se muestra siempre tolerante y no hiere a nadie a pesar de que acostumbra decir lo que piensa?.

Además, esta persona admirada por casi todos resulta sensata, convincente y persuasiva sin por ello pecar de autoritarismo ni mostrar indiferencia ante las opiniones o emociones de los demás.

Estos superdotados de las relaciones humanas despiertan nuestra envidia y a veces nos gustaría imitarles, pero no sabemos hacerlo: o nos quedamos cortos, y pecamos de blandos, o nos pasamos y resultamos excesivamente duros. Algunos afortunados tienen estas habilidades sociales de forma natural, casi innata, y las aplican cotidianamente sin esfuerzo alguno. Pero ello no nos debe desanimar, porque el más común de los mortales puede también aprender a comunicarse mejor. Una vez más, defendemos aquí que todos podemos cambiar a mejor sin que ello signifique menospreciar nuestra personalidad que, sin duda, se verá nítidamente reflejada en los posibles cambios que introduzcamos en nuestra manera de comportarnos con los demás. Partamos de que nuestra salud mental y equilibrio personal están muy relacionados con la forma en que vivimos las relaciones interpersonales. La convivencia, cómo nos sentimos con los demás, puede resultar reconfortante o convertirse en una pesadilla.

Dependerá mucho de nosotros. Vivir con los demás es un arte que puede aprenderse no sólo para caer bien, sino porque la integración social es un factor clave del bienestar emocional. Las habilidades sociales son una serie de conductas y gestos que expresan sentimientos, actitudes, deseos y derechos del individuo, siempre de una manera adecuada y de modo que resuelven satisfactoriamente los problemas con los demás.

Si cultivamos y dominamos estas habilidades podremos conseguir satisfacciones en el ámbito de la familia, de las amistades y en las relaciones amorosas. E incluso nos ayudarán a la hora de conseguir un empleo, de relacionarnos con nuestros jefes y compañeros de trabajo y de convencer de nuestras posturas o planteamientos.
 
 

Las habilidades sociales pueden enunciarse y describirse, veámoslas:

-El lenguaje no verbal
Comencemos por la expresión de la cara. El rostro expresa las seis emociones fundamentales: miedo, rabia, desprecio, alegría, tristeza y sorpresa. Y hay tres zonas de la cara que representan estas emociones: la frente con las cejas, los ojos y la zona inferior de la cara.
 

-La mirada. Mirar a los ojos o a la zona superior de la cara ayuda a establecer el contacto y dependiendo de cómo sean esas miradas se expresan las emociones: se considera más cercanas a las personas que miran más a su interlocutor, pero no si es de forma fija y dominante. Y mirar poco puede ser signo de timidez. La mirada acompaña a la conversación: si miramos cuando escuchamos animamos a la otra persona a comunicarse. En cambio, mirar a los ojos cuando hablamos convierte nuestro discurso en más convincente.
 

-La sonrisa casi siempre denota cercanía, suaviza tensiones y facilita la comunicación. Pero si el gesto sonriente expresa ironía o escepticismo puede manifestar rechazo, indiferencia o incredulidad.
 

-La postura corporal. Los gestos del cuerpo expresan cómo se siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse, de caminar… Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros), agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario.

La postura corporal. Los gestos del cuerpo expresan cómo se siente interiormente la persona según sea su manera de sentarse, de caminar… Se pueden trasmitir escepticismo (encogiéndose de hombros), agresividad (apretando los puños), indiferencia (sentándonos casi tumbados cuando alguien nos habla). La distancia física entre personas que se comunican también indica la proximidad emocional entre esos individuos. Dos cuerpos cercanos expresan proximidad afectiva. Volver la espalda o mirar hacia otro lado es una manifestación de rechazo o desagrado. Un cuerpo contraído expresa decaimiento y falta de confianza en uno mismo; y un cuerpo expandido, todo lo contrario.

-Los gestos. Los que se producen con las manos y la cabeza acompañan y enfatizan lo que se comunica con la palabra o el silencio.
 

-La voz acompaña, y más de lo que pensamos, a la palabra.
Las mismas palabras con entonación diferente trasmiten sentimientos tan distintos como ironía, ira, excitación, sorpresa o desinterés. Un tono mortecino es señal de abatimiento o depresión. Una conversación que se mantiene siempre en el mismo tono resulta monótona y aburrida y suscita poco interés. Se hace oir más, comunica mejor, la persona que juega con las modulaciones de voz a lo largo de su charla. El tono, que tan poco cuidamos normalmente, es a veces tan importante como el propio contenido de nuestras palabras.
 

-Un volumen alto de voz expresa seguridad y dominio de la situación, pero cuando se eleva demasiado puede suscitar rechazo y connotar agresividad. El volumen bajo, por su parte, puede sugerir estados de ánimo como debilidad o falta de confianza en uno mismo pero también confidencialidad y cercanía. La fluidez de la palabra y el ritmo. La utilización de repeticiones, muletillas, frases hechas y de relleno y los titubeos producen impresión de inseguridad, monotonía e incluso desconcierto en quien escucha.Todos estos elementos de conducta relacional son herramientas de nuestra forma de estar en sociedad, y, bien articulados, nos ayudan a relacionarnos de forma más eficiente. Las habilidades sociales son conductas aprendidas y, por tanto, podemos mejorarlas. Facilitan la relación con otras personas y nos ayudan a ser más nosotros mismos, reivindicando nuestros derechos y peculiaridades sin negar los derechos de los demás. Lo más positivo es que facilitan la comunicación y la resolución de problemas con otras personas.
 

El arte de convivir con los demás consiste en no quedarse corto y en no pasarse. Es un equilibrio entre ambos extremos, lo que se conoce como asertividad: ser nosotros mismos y resultar convincentes sin incomodar a los demás, al menos no más de lo imprescindible. La persona persuasiva, eficaz en su comunicación y que resulta agradable a sus interlocutores puede considerarse asertiva. Veamos lo que entendemos por quedarse corto y por pasarse.

 
Quedarse corto. Actitudes pasivas. Incapacidad para expresar con libertad lo que se siente, la propia opinión. Pedir disculpas constantemente. Es la falta de respeto hacia las propias necesidades. El individuo pasivo trata de evitar los conflictos, al precio que sea. Quien actúa así no hace comprender sus necesidades y termina sintiéndose marginada y mostrándose irritada por la carga de frustración acumulada. Tampoco para sus interlocutores es fácil la situación de adivinar qué desea el pasivo y termina por considerarlo como una persona molesta.
Pasarse. Son las conductas agresivas e inadecuadas, avasallar los derechos de los demás por la defensa de los propios. Estas conductas agresivas pueden incluir desconsideraciones hacia el otro, insultos, amenazas y humillaciones e incluso ataques físicos. Tampoco falta la ironía y el sarcasmo despectivo. Se tiende a la dominación, a negar al otro la capacidad de defenderse, de responder equitativamente. Las consecuencias, a largo plazo, siempre son negativas incluso para el agresor que se queda sin amigos por mucho que pueda haber ganado súbditos.
La conducta asertiva es la más hábil socialmente porque supone la expresión abierta de los sentimientos, deseos y derechos pero sin atacar a nadie. Expresa el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Pero aclaremos que ser asertivo no significa la ausencia de conflicto con otras personas, sino el saber gestionar los problemas cuando surgen.
 
 
Qué hacer para resultar más asertivos

Valorarnos suficientemente. Mantener y cultivar un buen concepto de uno mismo, identificando y remarcando nuestros valores y cualidades.
No enfadarnos gratuitamente o por nimiedades. Enfadados nos encontramos mal emocionalmente y, además, trasmitimos imagen de debilidad. Lo conveniente es recuperar la calma, contextualizar el problema, calmarse y expresar tranquilamente nuestra opinión.
Evitar las amenazas. Es más eficaz, para que nos tomen en serio y nos valoren, reflexionar sobre los pasos que vamos a dar para defender nuestras opiniones, posturas o derechos y luego enunciar los argumentos con corrección, pero no exenta de firmeza si la situación lo requiere.
No pidamos disculpas protocolariamente, hagámoslo sólo cuando sea necesario.
Nunca ignoremos a los demás. Escuchemos mostrando respeto por el otro e interés por lo que dice. No avasallemos, por mucha razón que creamos tener. Y permitamos que el otro tenga siempre una salida digna, no cerremos puertas al diálogo. Seamos, en fin, asertivos. Nadie necesita enemigos y a todos nos viene bien contar con gente que nos aprecie y respete y que se preste, en un momento dado, a defendernos o a colaborar con nosotros.
Admitamos nuestros errores y equivocaciones. Seremos más estimados y queridos.
 
 
Habilidades para conseguir el equilibrio personal.
 

Habilidades elementales:

-Escuchar al otro. Trabajar la capacidad de comprender lo que me están comunicando
-Aprender a iniciar una conversación y a mantenerla
-Aprender a formular preguntas
-Saber dar las gracias
-Presentarse correctamente ataviado
-Saber presentarnos a otros y presentar a los demás
-Saber hacer un cumplido, sin zalamerías y con afecto.
 

Habilidades avanzadas:

-Aprender a pedir ayuda
-Capacitarnos para dar y seguir instrucciones
-Saber pedir disculpas
-Aprender a convencer a los demás, a ser persuasivo.
 

Habilidades relacionadas con los sentimientos:

-Conocer nuestros sentimientos y emociones y saber expresarlos
-Comprender, valorar y respetar los sentimientos y emociones de los demás
-Saber reaccionar ante el enfado del interlocutor y gestionar bien la situación
-Resolver las situaciones de miedo.
-Habilidades alternativas a la agresividad
-Pedir permiso
-Compartir cosas, sensaciones y sentimientos
-Ayudar a los demás
-Aprender a negociar, a consensuar, a llegar a acuerdos
-Recurrir al autocontrol en las situaciones difíciles
-Defender nuestros derechos cuando los veamos amenazados
-Responder a las bromas cuando proceda
-Rehuir las peleas, dialécticas y de las otras.

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